información del Perú
información del Perú
División tradicional
Tradicionalmente, la historia del Perú ha sido dividida de la
siguiente manera:
·
Época
Precolombina. (Llamada también Época prehispánica o Antiguo Perú). Es el
periodo más largo de la historia peruana, ya que abarca desde la llegada del
primer habitante, hacia 11.000 a.C., hasta la conquista española en 1532. Se
subdivide en dos etapas:
o Época preincaica, que abarca las culturas que
empieza con la civilización Caral hacia el 3200 a.C. Luego
se desarrollan diversas culturas como Chavín, Paracas, Mochica, Nazca, Tiahuanaco, Huari, Chancay, Chimú.
Finaliza con la expansión de los incas, hacia 1450-1500.
o Época incaica: Se extiende desde el siglo
XIII hasta inicios del siglo XVI, tiempo en el que se desarrolló la Cultura
Inca, aunque la expansión inca por el área andina empieza en 1438.
·
Descubrimiento y Conquista: Se inicia con el descubrimiento del Perú
por parte de los españoles, y el subsiguiente proceso de conquista, que se
extiende de 1532 a 1572.
·
Virreinato: Empieza con el establecimiento del
gobierno virreinal en 1542 y finaliza en 1824, con la derrota del ejército
virreinal en Ayacucho.
·
Emancipación e independencia. Es un proceso que se
inicia fines del siglo XVIII con la sublevación de Túpac
Amaru II. Representa la época en la que se lucha por conseguir la independencia con
respecto a España, y se extiende hasta 1824.
·
Época Republicana. Se
inicia en 1821 con la fundación de la República Peruana, en paralelo con la lucha por
la independencia, que solo se consolida en 1827. Dura hasta la actualidad.
Periodo
Lítico
La etapa más extensa de la historia peruana es la que precede a
la conquista española del siglo
XVI. Las evidencias más antiguas de seres humanos en el Perú
permiten suponer que el hombre llegó hace trece mil años procedente de otros
continentes, a finales de la última edad glacial, en el pleistoceno para
ser más exactos.1
Los primeros peruanos, organizados en bandas y clanes, eran
cazadores y recolectores. La caza de camélidos sudamericanos en las zonas alto andinas
(especialmente guanacos); y la pesca y recolección de mariscos en la costa
del océano Pacífico (aprovechando la riqueza
biológica de la Corriente de Humboldt) fueron sus principales
actividades económicas. También elaboraban herramientas de piedra tallada. Los
vestigios más importantes de esa época han sido hallados en los siguientes
yacimientos:
Periodo
Arcaico Temprano
La primera parte del Arcaico, conocido como Arcaico Temprano, se
extiende de 8000 a 3500 a.C.
Luego del retiro progresivo de los glaciares, los cazadores de
camélidos y cérvidos colonizaron las punas y los valles alto-andinos. Las
condiciones climáticas similares a las actuales aceleraron el proceso de
domesticación de las plantas y animales. Aparecen así los primeros
horticultores seminómadas, pero sin dejar de lado la caza y la recolección. En
la costa, la actividad predominante era la pesca y
el marisqueo.
El progresivo descubrimiento de la agricultura permitió una
economía cada vez más sedentaria. Las primeras chozas, descubiertas en la costa
(Chilca, Paracas), son de material con origen vegetal (Plantas oriundas),
posteriormente serán de piedra y barro. Aparecen también los primeros tejidos
rudimentarios. Se dan en este contexto los primeros casos de arquitectura
ceremonial con carácter monumental, de artes figurativas y de intercambio de
productos entre regiones e incluso de zonas más alejadas (conchas Spondylus).
·
Nanchoc, en el valle del Alto
Saña, departamento de Cajamarca, hacia
el VIII milenio a. C., donde se hallaron restos de calabazas o zapallos
loche cultivado hacia el 6000 a. C.
·
El Guitarrero II, en la vertiente occidental de
la Cordillera Negra, departamento de Áncash, con restos de cultivos de
pallares y frijoles.
Otros sitios importantes de esta época son los siguientes.
·
Santo Domingo de Paracas, en
la península de Paracas, donde se hallaron los restos
del primer pescador con red de América, constructor de la aldea más antigua del
Perú. Es el primer horticultor de la costa andinoamericana.
·
Telarmachay,
abrigo rocoso de la sierra central, en el departamento de Junín, con restos del primer
domesticador de camélidos (llamas y alpacas) de América.
·
Tres
Ventanas, en la sierra de Huarochirí del departamento de Lima, con vestigios de la
domesticación de camote, olluco y calabaza.
·
Chilca
(Pueblo 1), en el pampa de Chilca, en la costa central, sur de Lima, con
restos de una pequeña aldea con chozas y entierros.
·
Piquimachay
(fase Jayhua y Chihua), cerca de Ayacucho,
sierra sur, con restos del primer criador de cuyes de América; cultivo de
quinua y calabaza.
·
Jayhuamachay
II, también cerca de Ayacucho, con
evidencias de cultivo de achiote y crianza de camélidos.
·
Cerro
Paloma, en el valle de Chilca, en la costa central, sur de Lima, donde
se hallaron restos de aldeas superpuestas, así como numerosos entierros
humanos.
El Antiguo
Perú
Arcaico o Precerámico Tardío
Pirámides en Caral.
El Altar del Fuego Sagrado en Caral.
En la segunda mitad del Arcaico, conocido como Arcaico Tardío y
que se extiende de 3.000 a 1800 a. C. se caracteriza principalmente
por la aparición la arquitectura monumental con los primeros centros
administrativos-ceremoniales o templos. Aparecen organizaciones más complejas
de tipo presuntamente teocrático. Los ciclos agrícolas, dominados por
sacerdotes astrónomos, debieron dotar a estos de mucho poder.
En Huaca
Prieta, en el valle de Chicama, costa norte en La Libertad, se halló
el primer textil precerámico del Perú y de América, así como mates
pirograbados.
Los primeros templos surgen en la costa central y nor-central; y
en la sierra central. Generalmente son pirámides escalonadas, con plazas
circulares hundidas, unas veces adheridas al monumento y otras desligadas de
él. Hacia el final del periodo aparecerán las primeras construcciones con
planta en forma de U.
Los templos o centros administrativos-ceremoniales relevantes de
esta etapa son Kotosh, El
Áspero, La Galgada, Bandurria, Punkurí, Sechín Bajo, Cerro
Sechín, El Paraíso, y,
especialmente, Caral.
Caral[editar]
Hacia el 3200 a. C. surge la civilización Caral en la costa central
peruana, más específicamente en el llamado Norte chico. Esta fue la civilización madre de la
cultura andina, contemporánea de otras civilizaciones primigenias como las
de Egipto, India, Sumeria, China, pero
a diferencia de ellas (que intercambiaron sus logros), se desarrolló en
completo aislamiento. En América, es la más antigua de las civilizaciones
prehispánicas, superando en 1500 años a la civilización Olmeca, otro importante foco
civilizatorio situado en Mesoamérica.23
La ciudad principal de esta civilización fue Caral,
que tenía pirámides de adobe y de piedra, plazas ceremoniales y altares en
torno a fuego sagrado, diseños complejos que evidencian un dominio magistral en
el uso del espacio. Sus habitantes tocaban música con flautas de dos bocinas.
Caral, situada más adentro de la costa, contaba con un puerto pesquero: El
Áspero.
Desde entonces, a lo largo del territorio peruano se sucedieron
una serie de tradiciones culturales que originaron Confederaciones, Reinos e
imperios durante casi cuarenta siglos.
Periodo Formativo
Vista
del Templo Nuevo o Castillo de Chavín: Pórtico de las Falcónidas.
Cabeza
clava en su ubicación original, uno de los muros del Templo Nuevo de Chavín.
El periodo Formativo se subdivide a la vez en tres:
·
Formativo Medio (1500-700 a. C.).
·
Formativo Superior (700-200 a. C.).
Convencionalmente, se fija el inicio del Formativo con la
aparición de la cerámica, evidencias de la cual se han hallado en los
siguientes sitios:
·
Fase Wairajirca de Kotosh, en la sierra (Huánuco),
hacia 1850 a. C.
Otros logros significativos de esta época son el cultivo
del maíz, la
construcción de grandes acueductos, el
desarrollo de la textilería y de
la orfebrería. En el aspecto político surgen las
jefaturas o señoríos que concentran el poder.
Sin embargo, la principal característica de este periodo es la
aparición de la arquitectura monumental y de gran envergadura. Los
centros ceremoniales suelen abarcar áreas más extensas que las de sus
antecesoras del periodo arcaico. Los planos de sus templos o santuarios suelen
tener la forma de la letra “U” invertida: una construcción central y dos
construcciones en los lados laterales, alrededor de plazas circulares o
rectangulares.
Las mayores expresiones monumentales que destacaron durante los
inicios del Formativo, algunos de los cuales se mantuvieron vigentes en la
siguiente fase, fueron:
·
Pampa de las Llamas-Moxeke, en el
valle de Casma. Lo conforman dos monumentos o pirámides: Moxeke y Huaca A (o
Huaca de las Llamas).
·
Sechín
Alto, en Casma, es un complejo enorme, tal vez el más grande del
Formativo, con un templo piramidal de plataformas superpuestas como monumento
principal.
·
Cerro
Sechín, entre los ríos Sechín y Casma, cerca del anterior, célebre por
sus monolitos de sus fachadas, con representaciones en relieve de
sacerdotes-guerreros y cuerpos mutilados (hacia 1500 a. C.).
Monolito
hallado en una de las plataformas ceremoniales de Kuntur Wasi.
En el Formativo
Medio, surge la cultura Cupisnique, en la costa norte, que lleva
a la cerámica andina a sus primeras cimas artísticas. De la misma área de
influencia es el complejo de Caballo
Muerto, en el valle del Moche (La
Libertad), siendo su principal monumento la Huaca de los Reyes. También destacan Punkurí y Cerro Blanco, en el
valle de Nepeña (Áncash).
Empieza a construirse el santuario de Chavín de Huántar, en la sierra de Áncash,
colindando con la ceja de selva (hacia 1200-1000 a. C.). Destacan también los
sitios de la costa central, siendo el más importante Garagay (Lima). En Cajamarca se construye
el canal de Cumbemayo y surgen
los centros ceremoniales de Pacopampa y Kuntur Wasi. En la cuenca de Titicaca se
desarrolla la Cultura
Chiripa.
A partir del 900-800 a. C. se observa en el mundo andino
integraciones religiosas y políticas sin precedentes. Los templos locales
fueron abandonados y se impuso Chavín de Huántar como centro de culto de
prestigio suprarregional. El llamado Templo o Castillo de Chavín se convirtió en
centro de peregrinación de todas las culturas andinas (hacia el 800 a.
C.). Ha dado su nombre a todo un horizonte cultural (Cultura
Chavín) que es bien conocido por sus representaciones artísticas de
seres que mezclan atributos de jaguar, serpiente y ave en forma humanizada,
comúnmente conocido como el “dios felino”. Representaciones de dicho dios y sus
variantes se hallan en diversas esculturas o monolitos chavines: el Lanzón monolítico, la Estela de Raimondi, el Obelisco
Tello, la Estela
de Yauya y las Cabezas
clavas. La influencia de dicho santuario fue tan acentuada a tal punto
que el cronista español Vásquez de Espinoza (1630), dos milenios después,
escuchó que había sido este un antiguo "santuario de los más famosos de
los gentiles".
Hacia el Formativo Superior, se desarrollan diversas
expresiones culturales regionales, con fuerte influencia de Chavín. En la costa
sur surge el pueblo agricultor y pescador de Paracas,
cuyos bordados multicolores son algunos de los
objetos de arte más preciados del antiguo Perú. En el altiplano del Titicaca,
la Cultura Pucará implementa exitosamente
un sistema de cultivo de campos elevados rodeados de agua (camellones o
waru waru) que permitía la agricultura en las frías planicies alto andinas.
En el final de este período, hacia el 400 y 200 a. C., la
presión de las poblaciones vecinas, que se filtraron desde la periferia,
provocó el abandono de los templos y de varios centros regionales menores.
Culturas Regionales
Acueductos
subterráneos de Cantalloc, Nazca.
Hacia el 200 a.C. la civilización andina había evolucionado a
formas políticas más complejas. La agricultura se hizo extensiva,
construyéndose grandes irrigaciones sobre los desiertos de la costa norte y
central e ingeniosos acueductos subterráneos en la costa sur. Las
sociedades Moche, Nazca, Recuay, Cajamarca, Vicus, Lima y Tiahuanaco (esta con capital en un gran
centro ceremonial del mismo nombre en el norte de Bolivia)
son las más conocidas y exitosas de este período. La mayoría de ellas parece
haber estado regida por sofisticadas élites guerreras que alentaban la
producción de objetos de arte de gran calidad, que son considerados algunas de
las obras más importantes del arte americano precolombino (especialmente
la alfarería moche, nazca y recuay; el tejido nazca, la joyería moche, el arte
lítico tiahuanacota).
·
La cultura
moche se desarrolló entre 200 a 700 d. C., en el valle de
Moche, y se expandió por los valles del norte del Perú. Fue una sociedad
clasista en la que los sacerdotes ejercían un rol importante. En 1987 se
descubrió la fastuosa tumba del Señor de Sipán, un gobernante moche
del siglo IV d. C., en el valle de Lambayeque. La cerámica moche,
escultórica y realista, es considerada como una de las mejores de las culturas
precolombinas, destacando los llamados huacos retratos, en los que expresaron
los diversos estados de ánimo de una persona. En cuanto a la arquitectura,
destacan sus pirámides de adobe conocidas como las Huacas del Sol y de la Luna.
Resalta también su orfebrería, de avanzada técnica, como se denota en la
joyería desenterrada del Señor de Sipán.
·
La cultura
nazca se desarrolló básicamente en los valles del actual departamento de Ica, alrededor del siglo I y
entró en decadencia en el siglo
VII. Su centro estaba ubicado en Cahuachi. Es de destacar su cerámica
policromada, decorada con figuras de hombres, animales, plantas, etc., así
como su arte textil. Pero lo más impresionante de esta civilización es su red
de acueductos, que constituye una verdadera hazaña de su ingeniería hidráulica,
así como los trazos gigantescos efectuados en las Pampas de Nazca, conocidos
como Líneas de Nazca, cuyo fin aún se discute.
·
La cultura
recuay se desarrolló en la sierra del actual departamento
de Áncash,
entre los años 200 d. C. a 600 d. C. Su expresión cultural
más llamativa es su litoescultura, destacando los célebres monolitos Recuay,
bloques de piedra de forma casi cilíndrica, esculpidos aparentemente para
representar a guerreros de rango elevado. Su cerámica representativa la
conforman los pacchas, cántaros ceremoniales con la particularidad
de ostentar un caño por donde era vertido el líquido del recipiente.4
·
La cultura
cajamarca tuvo su centro cerca de la actual ciudad de Cajamarca, en
la sierra norte del Perú, desarrollándose entre los años 200 a 800 d.
C. Tuvo características peculiares, destacando en textilería, metalurgia y
cerámica; esta última es muy original y sofisticada. Su ceramio típico es un
vaso trípode o con tres patas. Los cajamarcas solían enterrar a sus difuntos en
nichos excavados en la roca, conocidos generalmente como “ventanillas”, como
las de Otuzco.
·
La cultura
vicús, se desarrolló en el actual departamento de Piura, al norte del Perú, entre los
años 300 a. C. y 500 d. C. Destacaron en metalurgia y
orfebrería, llegando a dominar diversas técnicas para fundir y trabajar los
metales, como el uso de moldes, el dorado de metales, soldadura, aleación,
laminado, recorte y amalgama. Trabajaron especialmente el cobre, el oro y el
cobre dorado. Su cerámica se caracteriza por su aspecto macizo y rústico, así
como su tendencia realista y naturalista.5
Huaca Pucllana, en el distrito de Miraflores,
Lima.
·
La cultura
lima se desarrolló en los valles de Chillón, Rímac y Lurín, en
el actual departamento de Lima, entre los años 100 y 700
d. C.Sus principales centros fueron Maranga (la ciudad de
adobitos), la Huaca Pucllana y el santuario de Pachacámac (primera
fase); y en su fase final, Cajamarquilla. Su arquitectura se destaca por
el uso de pequeños ladrillos de adobes, así
como de tapiales, a base de los cuales construyeron
elevadas pirámides.6 Para
ampliar el terreno agrícola, los lima realizaron en el valle del Rímac obras
monumentales de ingeniería hidráulica, cuyos
restos se pueden ver hoy día en el río Surco y el canal de Huatica. Su cerámica
se divide cronológicamente en dos estilos: el estilo interlocking o
Playa Grande, caracterizado por su decoración en forma de pez o serpiente
entrelazadas; y el estilo Maranga, con su fase final Nievería, que
se caracteriza por estar modelada en diversas formas, con fino acabado y
elegante decoración.7
·
La cultura tiahuanaco se desarrolló en el altiplano o meseta
del Collao, entre los actuales países de Perú, Bolivia y Chile. Su centro
estuvo en Tiahuanaco o Tiwanaku (al sur de la actual
ciudad de La Paz y cerca al lago
Titicaca), que se constituyó en un importante centro religioso y urbano,
hacia donde iban en peregrinación multitudes de personas. Destacan allí
imponentes construcciones arquitectónicas, como la pirámide de Akapana, el Puma
Punku, Kalasasaya, el templete
semisubterraneo, entre otros. Ejemplos de su litoescultura son los monolitos
Bennett y Ponce, y especialmente, la Portada de Sol, con
la imagen del dios de los báculos, después llamado Viracocha.8 La
técnica arquitectónica tiahuanaco sería aprovechada posteriormente por los
incas. Esta cultura, inexplicablemente, colapsó hacia el año 1100 d. C.
El Imperio Huari
Diversos trastornos climáticos (sequías del siglo VI y fenómenos
del Niño fuertes en el siglo VII) afectaron negativamente a las
culturas costeñas. Parece ser que las culturas de la sierra se adaptaron mejor
a la nueva situación porque las de la costa iniciaron cierta decadencia. El
Estado Tiahuanaco alcanzó una enorme influencia por todo el sur peruano, el
norte chileno y buena parte de Bolivia. En la sierra sur peruana, la
cultura huarpa de
Ayacucho se vio fuertemente influenciada tanto por el esplendor de las
creencias y rituales de Tiahuanaco como por el intercambio comercial con los
nazca de la costa, hasta generar un proceso cultural original, desarrollando un
tipo de urbanismo desconocido hasta entonces en los
Andes. Pronto los ayacuchanos hicieron de la ciudad de Huari su
centro, dotándola de grandes templos, calles ortogonales y sistemas de canales
de agua dentro de la ciudad. Los huari,
aprovechando las laderas de los cerros, iniciaron un tipo de agricultura
de bancales o andenes en las montañas a una escala nunca
antes vista. Así generaron los excedentes económicos suficientes para emprender
la expansión de sus dominios y cultura.
Vista de las ruinas de Huari, en Ayacucho.
La cultura Huari se expandió entre el 600 y el 900 d.
C. hasta Cajamarca y Lambayeque por
el norte y hasta la frontera con Tiahuanaco(a la
altura de Sicuani y Moquegua) por el sur, construyendo redes de caminos
y popularizando sus formas de gobierno y su estilo de ciudad. Muchos consideran
por ello a Huari como el primer imperio andino. Como huella de este proceso
está la difusión de la iconografía propia del sur, en particular de los diseños
de inspiración Tiahuanaco. Importantes centros huaris en territorio panandino
fueron: Wiracochapampa (La
Libertad), Pachacámac (Lima), Huilcahuaín (Callejón de Huaylas,
Áncash), Huarihuilca (Junín), Piquillacta(Cuzco), Cerro
Baúl (Moquegua), Castillo de Huarmey (costa de Áncash).
Hacia el 900 d.C. empezó la decadencia de Huari, por razones que
nos son desconocidas. Las diferentes regiones del imperio se fueron
independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y
acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes
ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en
aldeas poco desarrolladas. Otras regiones, sin embargo, se embarcaron en un
nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos
del periodo Intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimú, Chancay, el
señorío Ichma, el
señorío chincha o el proto señorío Inca. Sin
embargo, los enfrentamientos entre estos señoríos no acabaron y la formación de
ejércitos, batallas e intentos de conquista continuarían siglos después.
La ciudad sagrada de Pachacámac,
un gran centro de peregrinación de la costa central, que con los huari había
alcanzado gran esplendor, tras la decadencia de estos se alzó como centro del
señorío Ichma (Lima).
Estados Regionales Tardíos
Tras la caída de Huari, el espacio político en el antiguo Perú
se recompuso y surgieron una serie de estados y señoríos independientes.
En la costa norte, florecieron las culturas lambayeque y chimú, que
se disputaron la hegemonía de la región. Los chimús se impusieron, creando un
poderoso reino que se expandió hasta Tumbes por el norte y Huarmey por el sur.
En la costa central, florecieron los señoríos chancay e ichma. Este último fue protector del célebre
santuario de Pachacámac, en el valle del Rímac. En la costa sur, el
señorío chincha se constituyó en un poderoso estado
que se expandió por los valles del departamento de Ica, llegando incluso más al
sur; asimismo, contó con una numerosa flota de balsas con la que comerció a lo
largo de la costa del Pacífico.
El altiplano del Titicaca, luego de la caída de Tiahuanaco
(hacia 1100 d. C.), vio el surgimiento de los reinos aymaras, como
los collas y los lupaca, cuyas economías
estaban dominadas por la ganadería de camélidos sudamericanos. En la sierra nororiental,
florecieron los chachapoyas.
En la sierra central y sur, el vacío creado por la desaparición de Huari fue
llenado por una serie de federaciones de ayllus o
clanes macro familiares cuya economía, completamente agraria, tenía fuertes
tintes militares y estaba marcadas relaciones rituales. Entre estos pueblos
estaban los huancas, los pocras,
los chancas y
los quechuas del Cuzco. Estos
últimos fundaron el Curacazgo
Inca.
Tumi con la representación de Naylamp. Cultura lambayeque.
·
La cultura lambayeque, llamada también Sicán,
se desarrolló aproximadamente entre los años 700 y 1350 d. C., entre los
valles de Motupe y Jequetepeque, en el departamento de Lambayeque. Su
máximo esplendor lo tuvo entre los años 900 y 1100 d. C. Una leyenda
antigua atribuía su origen a la llegada de un guerrero misterioso llamado Naylamp, que arribó por vía marítima. Los
lambayeques fueron maestros consumados en orfebrería, mejorando a los moche en
lo que respecta al acabado. Ejemplos acabados de este arte son las máscaras
funerarias y los cuchillos ceremoniales o tumis,
con la imagen de Naylamp. En el plano arquitectónico, construyeron grandes
complejos de adobe, como las pirámides de Batán
Grande, Túcume, Apurlec y Chotuna-Chornancap. En
tiempo reciente, se descubrió la tumba de un importante personaje de esta
cultura, al que se denominó como el Señor de Sicán.9
·
La cultura
chimú, surgió entre los valles de Chicama, Moche y Virú, en el
actual departamento de La Libertad.
Herederos de la cultura moche, hacia el año 1200 construyeron una ciudad que
llegaría a ser la más grande del subcontinente: Chan
Chan, cerca de la actual ciudad de Trujillo. La dinastía de Tacaynamo, que los gobernaba, emprendió pronto
la conquista de los valles cercanos. Hacia 1450 el Reino
chimú había alcanzado su máxima expansión, llegando sus
fronteras hasta Ecuador por el norte y hasta el valle de Pativilca en la costa
central. Los chimús destacaron en metalurgia, trabajando el oro con la técnica
del moldeado de piezas, logrando trabajos de extraordinario arte y belleza.
·
La cultura
chancay se desarrolló en los valles de Chancay y Chillón del departamento de Lima. Se destacó por su arte
textil, tanto por la variedad de productos utilizados como por su temática y
color. En particular, es de resaltar sus gasas, hiladas con gran habilidad y
alta calidad artística. Su cerámica representativa lo constituyen los
llamados cuchimilcos, que son cántaros de forma ovoide con rostros
humanos.10
·
El cultura
ichma, tuvo su centro en los valles de Lurín y Rímac (Lima), siendo
su principal centro ceremonial Pachacámac,
donde se elevaba un templo en honor a la deidad
del mismo nombre. Otros centros importantes de esta cultura fueron Armatambo,11 Maranga (la ciudad de
tapia)12
y Mateo Salado,13 todos
en el valle del Rímac, donde elevaron pirámides de tapiales, con rampas de
acceso.14
Continuadores de la cultura
lima, los ichma aprovecharon y mejoraron la excelente red de canales
o acequias que heredaron.
·
La cultura
chincha se desarrolló en los valles del departamento de Ica, teniendo su capital en Chincha. Los
chincha crearon un nuevo estado sustentado en el comercio de caravanas de
llamas y balsas que navegaban la costa del Perú y Ecuador. Su importancia se
mantuvo hasta la época incaica y se sabe que durante la captura del inca
Atahualpa en Cajamarca por los españoles, el señor de Chincha se hallaba
presente con su propio séquito, acompañando al inca, a quien rivalizaba en
suntuosidad.15 En
1545, el cronista Pedro Cieza de León escribió que «cuando
el marqués Don Francisco
Pizarro (...) descubrió la costa de este reino [Perú] por toda
ella le decían que fuese a Chincha, que era la mayor (provincia) y [lo] mejor
de todo».
·
La cultura chachapoyas se desarrolló en la
cuenca del río
Utcubamba, en el departamento de Amazonas. Los
chachapoyas, llamados los pueblos de las nubes, construyeron
grandes ciudades de piedra de estructura circular (como Gran
Pajatén y Kuélap). Rasgo distintivo
de esta cultura fue el entierro de sus personajes en mausoleos excavados en
paredes rocosas de barrancos, como los hallados en Revash, así
como el uso de sarcófagos antropomorfos de gran tamaño, como los hallados
en Carajía.
Entre los investigadores de esta cultura destaca Federico Kauffmann Doig.16
Restos arqueológicos de Tunanmarca, posible capital de los huancas.
·
Los huancas fueron un numeroso grupo étnico que
formaron un estado en el valle del Mantaro, en las provincias de Jauja,
Concepción y Huancayo del actual departamento de Junín. Su capital fue
probablemente Tunanmarca. Fue un
pueblo guerrero, cuya economía se apoyaba en la agricultura en valles y
quebradas, y en la ganadería de camélidos en las tierras altas o punas. Se
transformó en uno de los más poderosos señoríos de los andes centrales, pero
sucumbió ante la invasión de los incas.
·
Los reinos aimaras se
formaron en el altiplano del Titicaca al desaparecer el estado tiahuanaco,
desarrollándose entre los siglos X y XV. Se trata de los lupacas, pacajes, collas,
collaguas, omasuyos, canas, canchis y ubinas. Se expandieron hasta Arequipa y
Antofagasta por el occidente y las selvas bolivianas y el noroeste argentino
por el oriente. Su legua común era el aimara o jaqi
aru. Su economía se basada en la ganadería de camélidos sudamericanos (llama y alpaca) y en la
agricultura de variados productos en distintos pisos ecológicos. Rasgo
distintivo de su cultura fueron sus torres sepulcrales o chullpas.
·
Los chancas, formaban un grupo étnico que tuvo su
centro en Andahuaylas, en el actual departamento de Apurímac.
Fueron feroces guerreros que vivían agrupados en aldeas y se dedicaban a la
agricultura, el pastoreo de camélidos y la caza de vicuñas. Se asociaron con
varias tribus, con las que formaron una temible confederación. Se expandieron
hacia Ayacucho y Huancavelica e intentaron conquistar el estado cusqueño,
sufriendo una derrota aplastante a manos de los incas en 1438, hecho que marcó
el inicio de la época imperial incaica.17
El Imperio incaico: Tahuantinsuyo
(1438-1532)
Expansión del imperio Incaico (1438–1533).
La civilización inca o incaica, pináculo de la civilización
andina, floreció entre los siglos XV y XVI. El
término «inca», que originalmente significaba «jefe» o «señor» y que era el
título dado al monarca (Sapa Inca) y a los nobles de sangre imperial, acabó
por designar globalmente al pueblo o etnia que forjó esta gran civilización.
Los incas extendieron su área de dominio en la región andina
abarcando grandes porciones territoriales de las actuales repúblicas de Perú, Bolivia y Ecuador, así
como partes de Argentina, Chile y Colombia.
Tomaron de los diversos pueblos o naciones anexados (unos 200) muchas
expresiones culturales y la adaptaron a su realidad estatal, difundiéndolos en
todo el territorio de su imperio y
dándoles un sentido de unidad cultural. Todo ello pudieron lograrlo gracias a
una acertada organización política y administrativa.
La historia de la formación del Imperio Inca ha sido
reconstruida con dificultad, ya que los pueblos andinos carecían de una
escritura propiamente dicha. Los cronistas españoles recogieron noticias
histórico-legendarias, de boca de algunos nobles incas.
Los incas legendarios
Según una leyenda transmitida por el Inca Garcilaso de la Vega, el
fundador de la dinastía inca fue Manco
Cápac, que, junto con su esposa Mama
Ocllo, salió del lago
Titicaca, enviado por su padre el Sol para fundar una ciudad destinada a
civilizar y unificar el mundo andino. La pareja real llegó hasta la región del
actual Cuzco, donde
se hundió una varilla que llevaban consigo, señal que el Sol les daba
indicándoles el sitio donde debería realizarse la fundación. Otra leyenda
(posiblemente la que más se ajusta a la tradición inca), menciona a Manco Cápac
como integrante de un grupo de cuatro hermanos y sus esposas, también de origen
solar, que salieron de las ventanas o grutas del cerro Tamputoco, al sudeste
del valle de Cuzco. Manco eliminó primero a sus hermanos, tras lo cual se
estableció con sus hermanas y algunos parientes en el valle de Cuzco. Sus
sucesores consolidaron el dominio inca en el valle (Curacazgo
Inca) y empezaron a enfrentarse a los pueblos vecinos: Sinchi Roca, que solo fue un jefe militar
o sinchi; Lloque
Yupanqui, que llegó a concretar alianzas con distintos pueblos
circundantes, iniciando la llamada Confederación Inca; Mayta Cápac, que logró una victoria sobre los
alcahuizas; Cápac Yupanqui,
que venció a los condesuyos; Inca
Roca, que venció a otros pueblos vecinos; y Yahuar Huaca, cuyo gobierno fue breve y
sucumbió a manos de los condesuyos; y Viracocha, que
salvó al Estado inca logrando triunfar sobre los pueblos hostiles y emprendiendo
luego expediciones victoriosas.
La verdad histórica que se desentraña de estos relatos es que
los incas habrían sido una etnia (posiblemente quechua), que hacia el siglo
XIII d.C. llegaron al valle de Cuzco, procedente de la región adyacente al lago
Titicaca (altiplano boliviano). Una teoría postula que los incas serían
herederos del antiguo imperio huari. En el
valle del Cuzco se habrían mezclado con algunos pueblos y expulsado a otros. En
el siglo siguiente, lograron imponerse a las poblaciones más cercanas al valle
cusqueño y paulatinamente extendieron sus territorios, combatiendo a sus
enemigos collas (del altiplano, en la
actual Bolivia) y chancas (de las actuales regiones de Ayacucho
y Apurímac), en unión con sus aliados quechuas.
Siguiendo con el relato legendario, con la muerte de Viracocha
se iniciaron las disputas por el trono. El sucesor legítimo fue depuesto por su
hermano Cusi Yupanqui, que adoptó el nombre de Pachacútec (el
que transforma la tierra) y encabezó la defensa del Cuzco sitiado por los
chancas, logrando el triunfo. Este episodio, que ocurrió hacia el año 1438,
marcó el inicio del periodo imperial incaico, es decir, el de las grandes
conquistas.
Los incas históricos
El Inca Pachacútec.
Con Pachacútec (1438-1471)
se inició el periodo histórico de los incas, conocido también como el Período
Inca Imperial, pues, siguiendo el concepto occidental, al anexarse a muchos
pueblos o naciones, el estado Inca se convirtió en Imperio. Por el norte,
Pachacútec sometió a los huancas y
tarmas, hasta llegar a la zona de los cajamarcas y cañaris, estos últimos en el actual Ecuador.
Por el sur sometió a los collas y lupacas, que ocupaban la meseta del altiplano. De
otro lado, mejoró la organización del estado, dividiendo el imperio en cuatro
regiones o suyos, por lo que fue conocido
como el Tahuantinsuyo (cuatros suyos). Asimismo, organizó a los chasquis (correo
de postas) e instituyó la obligatoriedad de los tributos.
El hijo y sucesor de Pachacútec, Túpac
Yupanqui (1471-1493), ya había actuado como general durante el
reinado de su padre, sometiendo al reino Chimú,
sofocando la resistencia de los chachapoyas y
avanzando por el norte hasta Quito. Ya
como monarca, quiso incursionar en la selva (región de los antis), pero una
rebelión de los collas lo obligó a desviarse hacia el Collao. Sometió a algunos pueblos del
altiplano y del norte argentino. Más al sur, amplió las fronteras del imperio
hasta el río Maule en Chile. Incluso, según una versión,
habría llegado más al sur, hasta el río
Biobío. En el aspecto administrativo, mejoró la recaudación de los
tributos y nombró visitadores o gobernadores imperiales (tuqriq), dando
así a sus dominios una organización centralizada.
El hijo y sucesor de Túpac Yupanqui, Huayna Capac (1492-1525), fue el último
gran monarca inca. Durante su gobierno, continuó la política de su padre, en
cuanto a la organización y fortalecimiento del estado. Para conservar los
territorios conquistados tuvo que sofocar en forma sangrienta continuas
sublevaciones. Derrotó a los rebeldes chachapoyas y
anexionó la región del golfo de Guayaquil, llegando hasta el río Ancasmayo (actual
Colombia). Estando en Tumibamba, en el actual
Ecuador, enfermó gravemente de viruelas, epidemia que trajeron los españoles y
sus esclavos negros, que por entonces deambulaban por las costas
septentrionales del Imperio. Antes de morir, Huayna Cápac designó como sucesor
a su hijo Ninan Cuyuchi,
pero este falleció también víctima del mismo mal. Otro de los príncipes
imperiales, Huáscar, impuso entonces sus derechos al trono y
se coronó en el Cuzco, mientras que en la región de Quito, Atahualpa (hijo
de Huayna Cápac con una palla o princesa cuzqueña), con el apoyo del ejército y
de la población local, se rebeló contra la autoridad de Huáscar, reclamando
para sí el Imperio. Entre ambos hermanos y sus respectivos partidarios se
desató una guerra civil que finalizó con el triunfo de
Atahualpa en 1533. Huáscar fue apresado y su familia exterminada. Atahualpa
marchó al Cuzco para ceñirse la mascapaicha o borla imperial, cuando en
el trayecto, en Cajamarca, fue sorprendido por los conquistadores
españoles bajo el mando de Francisco
Pizarro.
Civilización incaica
La organización política incaica fue una de las más avanzadas de
la América precolombina. Tuvo una monarquía absoluta y teocrática. El Sapa
Inca o simplemente, el Inca, era el máximo gobernante,
uniéndose en su persona el poder político y el poder religioso. El imperio
adoptó el nombre de Tahuantinsuyo, es decir, los cuatro suyos o regiones,
concordantes con los cuatro puntos cardinales.
La base de la organización social del Imperio incaico estuvo en
el Ayllu, que
puede definirse como el conjunto de descendientes de
un antepasado común, real o supuesto que trabajan la tierra en forma colectiva y
con un espíritu solidario. En el Imperio todo se hacía por ayllus: el trabajo
comunal de las tierras (tanto las del pueblo mismo como las del Estado); las
grandes obras públicas (caminos, puentes, templos); el servicio militar y otras
actividades.
La propiedad de la tierra y el trabajo en el Imperio incaico se
desenvolvió en base del sentido comunitario o interés colectivo. Las tierras
eran repartidas por el Estado (se dividían en tierras del Sol, tierras del Inca
y tierras del pueblo). El trabajo era obligatorio. Existió un amplio sentido de
cooperación y ayuda mutua: se trabajaba en la comunidad o ayllu (ayni);
en las tierras del Inca y del Sol (minka); y cuando lo requería
el estado, en obras públicas, en las minas, en las plantaciones de coca, etc. (mita).
Existía el sentido de reciprocidad, según el cual, el hombre o la mujer
“debían” al Estado una parte de su trabajo que entregaban cuando les era
requerido. Por su parte, el Estado “debía” recíprocamente a cada productor una
serie de beneficios que iban desde la protección y los servicios públicos,
hasta los regalos y concesiones especiales.
La sociedad estuvo organizada a base de clases sociales.
Existían dos clases muy diferenciadas: la Nobleza y el Pueblo. En cada una de
estas clases había diversos niveles. La nobleza se dividía en nobleza de sangre
(la familia del inca, conformada por el auqui o
el príncipe heredero, la coya u
esposa del Inca, entre otros) y nobleza de privilegio (integrada por gente
recompensada por sus meritorios servicios, ya fuesen militares o de otra
índole). El pueblo estaba integrado por los hatunrunas (la gran masa de campesinos),
los mitmaqkunas o mitimaes (grupos étnicos
trasladados de un lugar a otro, según conveniencia del Estado) y los yanacunas o yanaconas (personas asignadas
a tareas especiales, como el servicio doméstico).
La economía inca se basó en la agricultura que
desarrollaron mediante técnicas avanzadas, como las terrazas de cultivo llamados andenespara
aprovechar las laderas de los cerros, así como sistemas de riego heredados de
las culturas preincas. Los incas cultivaron maíz, yuca, papa, frijoles,
algodón, tabaco, coca, etc. Las tierras eran propiedad comunal y se trabajaban
en forma colectiva. Desarrollaron también una ganadería de camélidos sudamericanos (llama y alpaca). Por
los excelentes caminos incas (Cápac Ñan) transitaban todo tipo de mercancías
desde pescado y conchas del Pacífico hasta sal y artesanías del interior.
La arquitectura se cuenta entre las expresiones artísticas más
impresionantes de esta civilización incaica. Destacan templos como los de Sacsayhuamán (mal llamada fortaleza)
y Coricancha, los palacios de los Incas en el
Cusco y los complejos estratégicamente emplazados, como Machu
Picchu, Ollantaytambo y Písac.
La ciudadela de Machu
Picchu, considerada una de las siete maravillas del mundo, fue
descubierta científicamente en 1911 por el estadounidense Hiram
Bingham. Está ubicada a casi 2400 metros de altura, en la provincia de
Urubamba, departamento del Cusco, en pleno Andes Amazónicos. Se trata de un
conjunto de palacios, torreones militares (sunturhuasis) y miradores,
que se elevan entre los picachos Machu Pichu (cumbre vieja) y Huayna Pichu
(cumbre joven). Es sin duda una de las realizaciones más impresionantes de la
ingeniería a nivel mundial. Pocas obras como esta muestran tanta armonía con el
entorno natural. Fue construido, según todas las probabilidades, en el reinado
de Pachacútec, en el siglo XV. Actualmente es uno de los sitios arqueológicos
más importantes del mundo y el principal destino turístico del Perú.18
Otro ejemplo notable de la ingeniería incaica es el Cápac Ñan o Camino Principal, de una
longitud estimada de 6.000 km y que servía de enlace a una red articulada
de caminos e infraestructuras construidas a lo largo de dos milenios de
culturas andinas precedentes a los incas. Todo este conjunto de caminos, de más
de 20 000 km, vinculaba diversos centros productivos, administrativos
y ceremoniales, teniendo como centro a la ciudad del Cuzco, donde, como la Roma
antigua, todos los caminos confluían.
El arte textil incaico se caracteriza por sus tejidos con
diseños geométricos o tocapus y por la fineza de su técnica.
Destacaron también sus tapices y sus mantos de plumas.
La cerámica incaica tiene dos formas típicas: el aríbalo (cántaro)
y el quero (vaso),
aunque este último existió desde la época huari y era confeccionado también en
madera y metal.

















HOLA COMENTEN SI LES GUSTA, SI LES GUSTA SEGUIRÉ ASIENDO MAS INFORMACIÓN,POR FAVOR ESPERO QUE LES GUSTE Y NO HABLES COSAS MALAS LOS MAYORES, GRACIAS POR TODO. SALUDOS A :JUAN LEONEL VILLEGAS GARCIA, GUILLERMO NICOLAS BARBOZA ARBOLEDA Y ICKER TIAGO RAMIRES AVELLANADA.
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